Cierta noche, un hombre vino a nuestra casa y me dijo:

- Hay una familia con ocho niños. No han comido durante días.

Tomé algunas provisiones y fui a verlos. Cuando llegué con esa familia, vi las caras de los niños desfiguradas por el hambre. No se reflejaba ninguna aflicción ni tristeza en sus caras, sólo el profundo dolor del hambre.

Le ofrecí arroz a la madre. Ella dividió el arroz en dos y salió, llevando consigo la mitad. Cuando regresó, le pregunté:

- ¿A dónde fue?

Ella me dio esta simple respuesta:

- Con mis vecinos, ¡ellos también tienen hambre!

No me sorprendió su acción, porque la gente pobre realmente es muy generosa. Pero sí estaba sorprendida de que supiera que también ellos tuvieran hambre.

Por regla general, cuando nosotros somos los que estamos sufriendo, nos enfocamos en nuestras necesidades y no tenemos tiempo para los demás.


 
Anterior Siguiente
M ú s i c a :
Green Sleeves

IMPORTANTE: Este sitio se mantiene en red y es gratuito, gracias a los donativos que envian, para enviar un donativo y ayudar al sostenimiento del sitio, click aqui:
¡Tú puedes ayudar a que este sitio siga en Internet!
Subscribirme y recibir las actualizaciones
Inicio Reflexiones Católicas Evangelio del día
Introducción Mapa del contenido Reflexiones
Por amor a ellos Poesía
Pensamientos
De Mujer
De interés
Música y Poesía de voz
Frases cortas Violencia Intrafamiliar
Mi Libro de Visitas
Mis tutoriales
Premios a Nuestra edad Power Point
Especial de Navidad
Lo más reciente Contactar con la diseñadora
Acerca del sitio Sonetos de Pablo Neruda Precios y Servicios de Diseño
Subscribirme y recibir las actualizaciones

Enviar este enlace a tus amigos

Recomienda esta página!
Dile a un amigo de este sitio! Free Tell A Friend
from Bravenet

Para imprimir esta página:

imprimir esta página

Copyright 2003-2009 ©LnYamuni All Rights Reserved.