"Donde quiera que estemos, podemos y tenemos que aspirar a una vida perfecta."

"Sólo confía en Él y Él continuará conduciéndote seguramente a través de todo".

"Donde no puedas caminar, El te cargará en sus brazos."

"Es el amor lo que da precio a todas nuestras obras; no es por la grandeza y multiplicidad de nuestras obras por lo que agradamos a Dios, sino por el amor con que las hacemos".

"Un santo triste es un triste santo".

"Se aprende a hablar, hablando. A estudiar, estudiando. A trabajar, trabajando. De igual forma se aprende a amar, amando".

"Lo que se hace con precipitación nunca se hace bien; obrad siempre con tranquilidad y calma".

"Si os halláis precisado a oponeros al dictamen de otro, hacedlo".

"Ten paciencia con todas las cosas, pero sobre todo contigo mismo".

"La belleza, para ser agradable, debe ser ignorada".

"La ciencia que sirve para hacernos orgullosos y que degenera en pedantería no vale mas que para deshonrarnos".

"Es una especie de obediencia muy agradable a los ojos de Dios no desear dispensas sin mucha necesidad".

"La prueba de un predicador es cuando su congregación no sale diciendo "qué sermón más bonito", sino "haré algo".

"Antes de juzgar al prójimo, pongámosle a él en nuestro lugar y a nosotros en el suyo, y a buen seguro que será entonces nuestro juicio recto y caritativo".

"¡Terrible es la muerte! pero ¡cuán apetecible es también la vida del otro mundo, a la que Dios nos llama!"

"Dejar que digan, escucharlo, sufrirlo todo; no espantarse por nada y continuar con fidelidad y buen ánimo".

"No saber mostrarse bueno con los malos es una prueba de que no es uno bueno del todo".

"No mantengas amistad alguna más que con aquellos que puedan compartir contigo cosas virtuosas; cuanto más excelsas sean las virtudes que cultivéis más perfecta será vuestra amistad".

"Nadie llega jamás a la inmortalidad sino por el camino de la aflicción, y he aquí un gran motivo de consuelo para todo en nuestras penas".

"No debemos corregir nunca dejándonos llevar por nuestros sentimientos, sino únicamente por nuestra caridad".

"¿Queréis que no os sea sensible la pérdida de las cosas del mundo? No deseéis con ansia lo que no tenéis, ni améis con exceso lo que poseéis".

"Estamos en el buen camino. No miréis ni a derecha ni a izquierda, porque éste es el mejor para nosotros. No nos distraigamos en considerar la hermosura de otras vías, saludemos simplemente a quienes transitan por ellas y digámosles con sencillez: que Dios nos guíe hasta encontrarnos en su morada".

"No nos lamentemos, esforcémonos por someternos mansamente a la voluntad de Dios cuando lleguen "esas pequeñas molestias diarias"".

"Las penas, consideradas en sí mismas, ciertamente no pueden ser amadas, pero consideradas en su origen, es decir, en la Providencia y Bondad divina que las ordena, son infinitamente amables".

"Soportad con toda dulzura las pequeñas ofensas, las ligeras molestias y privaciones que sufrís a diario, pues con todas estas menudas ocasiones, si las aprovecháis con amor y dilección, ganaréis enteramente su Corazón y será todo vuestro".

"Las mismas miserias de la vida se convierten en delicias celestiales si sabemos encontrar en ellas el placer de cumplir la voluntad de Dios".

"Quien dice que ama a Dios, a quien no ve, y no ama a sus hermanos, a quienes ve, ese es un mentiroso".

"Las riquezas son verdaderas espinos; ellas punzan con mil espinos al adquirirlas, con muchas inquietudes conservándolas, con muchas disgustos gastándolas, y con muchas pesares perdiéndolas".

"Es común que quienes se perdonan demasiado son más rigurosos con los demás".

"En esta vida la paciencia ha de ser el pan de cada día; pero la necesitamos en particular para nosotros, porque nadie se nos hace tan pesado como nosotros mismos".

"Reprender a los demás es muy fácil, pero es muy difícil mirarse bien a sí mismo".

"Por mucho que se diga, el corazón habla al corazón, mientras que la lengua no habla más que a los oídos".

"Dios prefiere nuestra fidelidad en las cosas pequeñas que nos encomienda, mucho más que el ardor por las grandes que no dependen de nosotros".

"No, realmente yo no soy sencillo, pero amo tanto la sencillez que me asombro".

"La Cruz es de Dios, y no debemos sólo mirarla sino conformarnos con ella, como haríamos con una persona con la que nos viéramos obligados a convivir. Sin pensarlo más, hay que cargar con ella dulcemente, tomando las cosas con sencillez, como venidas de la mano de Dios, sin más reflexiones. Desnudez y pura simplicidad de espíritu".

"La Cruz es de Dios, pero es Cruz porque no nos abrazamos a ella; puesto que si estuviéramos firmemente resueltos a querer la que Él nos envía, dejaría de ser cruz. Es Cruz porque no la queremos, pero si es de Dios, ¿por qué no la queremos?"

"Esta vida es breve, la recompensa por lo que aquí hagamos será eterna. Practiquemos el bien, unámonos a la voluntad de Dios. Que sea ella la estrella que guíe nuestros ojos en esta travesía. Es la manera cierta de que lleguemos con bien".

"Es mejor estar en la cruz con el Salvador que mirarle solamente".

"Querer ser pobre y no sufrir por ello incomodidad, es querer el honor de la pobreza y la comodidad de las riquezas".

"En nosotros todo lo excusamos; en los prójimos, nada; queremos vender caro y comprar barato".

"Es una especie de obediencia muy agradable a los ojos de Dios no desear dispensas sin mucha necesidad".

"Ninguno diga: Dispongo sólo de un talento, no puedo lograr nada. También con un solo talento puedes obrar de modo meritorio".

"Con tal de estar con Dios, ¿qué más da que sea de una manera o de otra? Puesto que realmente sólo le buscamos a Él, y no lo encontramos menos en la mortificación que en la oración -sobre todo cuando nos envía la enfermedad-, nos deben parecer tan buenas tanto la una como la otra".

"Rebuscar los defectos ajenos es signo de no ocuparse de los propios".

"Habéis de ser paloma, no solamente al volar en la oración, sino también en el nido y con todos los que están a vuestro alrededor".

"El infierno está lleno de buenas voluntades y deseos".

 

San Francisco de Sales.- Obispo de Ginebra, Doctor de la Iglesia Universal, nació en Thorens, en el Ducado de Saboya, el 21 de agosto de 1567; murió en Lyon el 28 de diciembre de 1622. Fue esencialmente un pastor de almas, fue misionero y después obispo de Ginebra (residente en Annecy), fundó la orden de las religiosas de la Visitación junto con santa Juana Francisca Fremiot de Chantal. Se hizo todo a todos por medio de la palabra hablada y escrita, y mantuvo conversaciones teológicas con los protestantes. Se preocupaba de todos, pequeños y grandes, y puso al alcance de todos ellos la vida ritual. Sus ideales de moderación y caridad, de gentileza y humildad, de alegría y entrega a la voluntad de Dios son expresados con una sensatez que anima a los débiles y alimenta a los fuertes, ocasionándole la reputación de "el Santo Caballero".

 

 
Música: Instrumentales (frag.)
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