San Benito, protégenos!
Te conjuramos, espíritu del Mal, para que no te acerques a estas página, ni a sus autores, y visitantes ni a sus familias; y que te alejes de esta medalla de San Benito bajo cuya protección y amparo han sido colocadas; en el nombre de Dios Padre Omnipotente, que hizo el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos se contiene. Asimismo, que desaparezcan y se alejen de esta medalla toda la fuerza del Adversario, todo el poder del Diablo, todos los ataques e ilusiones de Satanás, a fin de que todos los que la usaren gocen de la salud de alma y cuerpo. Amén. Así sea

~ Día primero de Mes ~
 

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Diócesis de Culiacán, Sin., México

Evangelio en texto simple

DOMINGO 19

Verde XX Domingo Ordinario [Se omite la memoria de San Juan Eudes o Beatos Pedro Zúñiga y Luis Flores, presbíteros y mártires (En la República Mexicana)] MR. p. 432 (430) / Lecc. II. p. 151 LH, 4a semana del Salterio.

Otros santos: Ezequiel Moreno, obispo.

UN BANQUETE PARA TODOS
Prov 9, 1-6; Ef 5,15-20; Jn 6, 51-58

El pregón de la sensatez, caracterizada como una gran matrona que administra con tino su casa sirve de marco introductorio para comprender las palabras crudas y escandalosas que dirige Jesús a sus discípulos en el Evangelio. Doña sensatez también ofrece su pan y su vino, que no son tales sino símbolos de la oferta de sensatez y buen juicio que encierra su enseñanza. Quien se alimente de la sabiduría aprenderá a respetar al Señor y vivirá una larga vida. En ese sentido, comer la carne y beber la sangre de Jesús es acogerlo a él con todas sus consecuencias. Participar del Cuerpo y la Sangre de Jesús es hacerse uno con él. Es fácil comprender que en cierta medida somos lo que comemos; del mismo modo somos lo que creemos y asimilamos en el plano espiritual. Quien haya hecho suyo el mensaje y la persona de Jesús, participará de su vida para siempre.

ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 83, 10-11

Dios, protector nuestro, mira el rostro de tu Ungido. Un solo día en tu casa es más valioso, que mil días en cualquier otra parte.

ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, que has preparado bienes invisibles para los que te aman, infunde en nuestros corazones el anhelo de amarte, para que, amándote en todo y sobre todo, consigamos tus promesas, que superan todo deseo. Por nuestro Señor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Coman de mi pan y beban del vino que les he preparado.

Del libro de los Proverbios: 9,16

La sabiduría se ha edificado una casa, ha preparado un banquete, ha mezclado el vino y puesto la mesa. Ha enviado a sus criados para que, desde los puntos que dominan la ciudad, anuncien esto: "Si alguno es sencillo, que venga acá".
Y a los faltos de juicio les dice: "Vengan a comer de mi pan y a beber del vino que he preparado. Dejen su ignorancia y vivirán; avancen por el camino de la prudencia".
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 33,2-3. 10-11. 12-13. 14-15

R/. Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.

Bendeciré al Señor a todas horas, no cesará mi boca de alabarlo. Yo me siento orgulloso del Señor; que se alegre su pueblo al escucharlo. R/.
Que amen al Señor todos sus fieles, pues nada faltará a los que lo aman. El rico empobrece y pasa hambre; a quien busca al Señor, nada le falta. R/.
Escúchame, hijo mío: voy a enseñarte cómo amar al Señor. ¿Quieres vivir y disfrutar la vida? Guarda del mal tu lengua y aleja de tus labios el engaño. Apártate del mal y haz el bien; busca la paz y ve tras ella. R/.

SEGUNDA LECTURA

Traten de entender cuál es la voluntad de Dios.

De la carta del apóstol San Pablo a los efesios: 5, 15-20

Hermanos: Tengan cuidado de portarse no como insensatos, sino como prudentes, aprovechando el momento presente, porque los tiempos son malos. No sean irreflexivos, antes bien, traten de entender cuál es la voluntad de Dios. No se embriaguen, porque el vino lleva al libertinaje. Llénense, más bien, del Espíritu Santo; expresen sus sentimientos con salmos, himnos y cánticos espirituales, cantando con todo el corazón las alabanzas al Señor. Den continuamente gracias a Dios Padre por todas las cosas, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 5, 56
R/. Aleluya, aleluya.

El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él, dice el Señor. R/.

EVANGELIO

Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida.

Del santo Evangelio según san Juan: 6, 51-58

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: "Yo soy el pan vivo, que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo les voy a dar es mi carne, para que el mundo tenga vida".
Entonces los judíos se pusieron a discutir entre sí: "¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?".
Jesús les dijo: "Yo les aseguro: Si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no podrán tener vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna y yo lo resucitaré el último día. Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él. Como el Padre, que me ha enviado, posee la vida y yo vivo por él, así también el que me come vivirá por mí.
Éste es el pan que ha bajado del cielo; no es como el maná que comieron sus padres, pues murieron. El que come de este pan vivirá para siempre".
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

Credo.

PLEGARIA UNIVERSAL

Presentemos, hermanos, nuestras súplicas al Señor y pidámosle que atienda a sus hijos, según las necesidades de cada uno de ellos, respondiendo: Te rogamos, Señor. (R/. Te rogamos, Señor.)
Roguemos al Señor por quienes, a causa de su enfermedad, porque están el servicio de sus hermanos o por cualquier otro motivo, no han podido venir a celebrar con nosotros el domingo; a fin de que, ya que no pueden participar de la alegría de esta celebración, no se vean privados nunca del gozo del Señor. Roguemos al Señor.
Roguemos por los que ayudan a los pobres o hacen obras de misericordia en favor de sus hermanos, para que Dios premie abundantemente el bien que hacen, y lo que reparten a sus hermanos el Señor lo multiplique y lo convierta para ellos en premio de vida eterna. Roguemos al Señor.
Roguemos por los que están de viaje, por los que tienen que vivir fuera de su hogar o alejados de sus familiares y amigos, para que Dios los proteja de todo peligro, los ayude en sus dificultades y les conceda retornar, sanos y salvos, a sus hogares. Roguemos al Señor.
Roguemos finalmente por nosotros mismos, para que el Señor nos haga perseverar en la fe cristiana, nos ayude a conocer más y más el Evangelio de Cristo, fortalezca nuestra voluntad en el bien, nos guarde de todo mal y nos conceda alcanzar la vida eterna. Roguemos al Señor.
Señor Dios, que cada Domingo nos invitas como comensales y amigos a tu mesa, escucha las oraciones de tu Iglesia y fortalece su fe, para que, con valentía, proclame al mundo la esperanza en la resurrección final y la confianza de participar en el banquete festivo de tu reino. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Señor, nuestros dones, con los que se realiza tan glorioso intercambio, para que, al ofrecerte lo que tú nos diste, merezcamos recibirte a ti mismo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio para los domingos del Tiempo Ordinario.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Sal 129, 7

Con el Señor viene la misericordia, y la abundancia de su redención.

O bien: Jn 6,51-52

Yo soy el pan vivo, que ha bajado del cielo, dice el Señor: quien coma de este pan, vivirá eternamente.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Unidos a Cristo por este sacramento, suplicamos humildemente, Señor, tu misericordia, para que, hechos semejantes a él aquí en la tierra, merezcamos gozar de su compañía en el cielo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO.- Nosotros, los que confesamos la presencia de Jesucristo en la Eucaristía, en su Palabra y en la comunidad que participa en la fracción del pan, estamos abiertos a la dimensión simbólica del cuerpo de Cristo. Los que comulgamos con él, nos alimentamos de la mesa de su Palabra y de la mesa de la Eucaristía. Se produce una íntima comunión con él y a su vez, se debe generar una comunión profunda entre todos los participantes. Participando de un único pan y un único cáliz, nos conformamos como el Cuerpo místico de Cristo. Desde esta espiritualidad hemos de enfrentar la nueva pandemia, la de la aporofobia (rechazo a los pobres), que acertadamente explica la filósofa española Adela Cortina. Se rechaza al otro, no por ser de otra etnia o de otra cultura, sino precisamente porque es pobre y carece de recursos.
Por eso los pobres migrantes y desplazados resultan despreciables ante una sociedad que solo aprecia el valor de los bienes materiales.

 

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